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La Orden monástica

Una comunidad de monjes y monjas dedicados a buscar a Dios y servir a la obra espiritual y humanitaria de Paramahansa Yogananda

Introducción

«El camino de la renunciación completa es gozosamente aceptado por quienes desean ver a Dios y nada más que a Dios. Él se revela a aquellos que viven el credo del renunciante: “Dios es mi vida. Dios es mi amor. Dios es el templo que induce a mi corazón a la adoración permanente. Dios es mi Meta. Ningún deber puede ser realizado sin el poder que tomamos prestado de Él, por lo que mi deber supremo es encontrar a Dios”».

Paramahansa Yogananda

«Un gozo que se acrecienta con los años». Entrégame tu corazón: La vida de las monjas de SRF en los ashrams de Yogananda

(subtítulos en español)

«El gozo de buscar a Dios unidos». Entrégame tu corazón: La vida de los monjes de SRF en los ashrams de Yogananda (subtítulos en español)

La Orden monástica de Self-Realization Fellowship constituye el corazón de la organización fundada por Paramahansa Yogananda.

Los miembros de la Orden, enteramente dedicados a difundir por todo el mundo las enseñanzas de su fundador, llevan a cabo el servicio de ayuda humanitaria y espiritual a través de diversas actividades, entre las que cabe mencionar las siguientes: publicar los escritos y las charlas grabadas de Paramahansa Yogananda y de sus discípulos directos; ofrecer orientación espiritual; asistir y guiar los retiros y las actividades que tienen lugar en los templos y centros de meditación; realizar periódicamente giras de conferencias; ocuparse del mantenimiento de los edificios, jardines y ashrams; supervisar la distribución de las Lecciones y la edición de los libros que publica SRF, y llevar a cabo numerosas tareas administrativas y de otro tipo, necesarias para el correcto funcionamiento de una organización religiosa de alcance internacional.

No obstante, la verdadera vocación de los miembros monásticos, monjes y monjas, consiste en amar a Dios profundamente, en amarle cada día más. Su anhelo puro por Dios les lleva a renunciar a los deseos del ego de tal modo que, siendo Él lo esencial en cada uno de los momentos del día, acabe convirtiéndose en la única Realidad de su vida; y así, gracias a su unión con el Espíritu, lograr la liberación final.

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Paramahansa Yogananda con Sri Daya Mata, una de las primeras discípulas que tomó los votos monásticos. Poco tiempo después de que ella entrara en el ashram de SRF en 1931, el Gurú le dijo: «Tú eres mi nidal. Cuando viniste, supe que muchos otros genuinos devotos serían atraídos hacia este sendero».

Una tradición centenaria

A lo largo de los siglos, alcanzar el amor perfecto, el conocimiento, el gozo, la plenitud…, en una palabra, la Verdad suprema, ha sido el anhelo más profundo del corazón humano. Y siempre ha habido personas que, en el marco de las grandes religiones, han optado por renunciar a la vida de familia y a las responsabilidades del mundo para dedicarse íntegra e incondicionalmente a la búsqueda divina.

Siguiendo esa tradición centenaria, los miembros de la Orden monástica de Self-Realization Fellowship profesan un voto de renunciación que comprende cuatro aspectos: sencillez, celibato, obediencia y lealtad. Estos votos constituyen la base de la vida monástica tanto en las órdenes religiosas de Oriente como en las de Occidente.

La antigua Orden de los Swamis de la India

Paramahansa Yogananda y su gurú, Swami Sri Yukteswar, forman parte de la Orden de los Swamis, de antigua tradición en la India, reorganizada siglos atrás por Adi Shankaracharya, quien le dio su forma actual. Desde entonces ha sido dirigida por una línea ininterrumpida de venerables maestros. Todos los monjes de la Orden de los Swamis son hijos espirituales de un mismo gurú: Adi («el primer») Shankaracharya. Los miembros de la Orden profesan votos de pobreza (desapego hacia las posesiones), castidad, y obediencia al superior o a la autoridad espiritual. En muchos aspectos, las órdenes monásticas católico-cristianas se asemejan a la más antigua Orden de los Swamis. Existen en ella diez divisiones, una de las cuales se denomina Giri (montaña), a la cual pertenecen Sri Yukteswar y Paramahansa Yogananda.

Los miembros de la Orden monástica de Self-Realization Fellowship que profesan los votos finales de renunciante son asimismo miembros de la Orden de los Swamis.

La citada Orden fue establecida por Paramahansa Yogananda a principios de los años 30, cuando Sri Daya Mata (1914–2010) y otros discípulos manifestaron su anhelo de renunciar a la vida mundana para entregarse completamente a Dios. Tras el fallecimiento de Paramahansa Yogananda, en 1952, las comunidades monásticas de SRF continuaron creciendo bajo la dirección de los discípulos que le sucedieron como presidente y líder espiritual de su sociedad (incluida Yogoda Satsanga Society of India, nombre por el que se conoce la obra de Paramahansa Yogananda en la India).  

Sri Daya Mata desempeñó un papel fundamental durante su largo mandato, interesándose muy activamente en el desarrollo del programa de formación de renunciantes y de las instalaciones de los ashrams de SRF/YSS en Estados Unidos, Europa y la India. Fue asistida en estos esfuerzos durante muchas décadas por Sri Mrinalini Mata (1931-2017), quien se desempeñó como vicepresidenta de SRF/YSS y sucedió a Sri Daya Mata como presidenta en 2011. En 2017 el Hermano Chidananda fue nombrado presidente y asumió la responsabilidad de guiar a las comunidades monásticas de SRF/YSS. Estas comunidades siguen prosperando hoy en día, y cuentan con cientos de monjes y monjas que se han sentido llamados a dedicar sus vidas a la búsqueda de Dios y el servicio a la humanidad. 

La vida cotidiana en el ashram

«Como monje, he ofrendado mi vida sin reservas al servicio de Dios y a despertar espiritualmente el corazón de los hombres con el mensaje divino. […] La obra organizativa que Dios, mi Gurú y mis Paramgurús han emprendido a través de mí es llevada a cabo por aquellos que han dedicado su vida a los más elevados objetivos de renunciación y amor a Dios».

Paramahansa Yogananda

Unidad en la diversidad

Siguiendo los dos grandes preceptos de Cristo, los miembros monásticos procuran amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a sí mismos, pero no en teoría, sino con un amor que se manifiesta en las relaciones de la vida diaria, pues percibir la imagen de Dios en cada persona les lleva a sentir empatía por las necesidades de los demás, viviéndolas como las suyas propias. «Éramos extraños ―dijo en cierta ocasión Paramahansaji―, pero al amar a Dios nos hemos convertido en hermanos».

La Orden monástica de SRF está formada por monjes y monjas de varias razas. Proceden de ámbitos sociales y culturales diversos: no han recibido la misma formación religiosa ni han tenido análogo desarrollo educativo o profesional. Pero todos ellos tienen en común el ardiente deseo de dedicar sus vidas únicamente a Dios.

A través de la autodisciplina, la introspección, la meditación fervorosa y el servicio realizado con total entrega y amor, el discípulo monástico busca experimentar los más profundos gozos del alma y el amor supremo, que sólo proviene de Dios.



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«Vivir en el ashram me ha dado la libertad de vivir mi sueño: hacer de Dios la estrella polar de mi vida. Dedicarme por completo a buscar y servir a Dios y a Guruji es la vida más satisfactoria que jamás hubiera imaginado».

Una monja que lleva catorce años en el ashram

La vida cotidiana en el ashram

La vida cotidiana del renunciante depende del ashram en el que resida y de la tarea que tenga asignada. Pero, en su rutina diaria, nunca dejan de estar presentes los elementos que Paramahansaji consideraba fundamentales para llevar una vida espiritualmente equilibrada: la meditación y la oración, el servicio, la introspección y el estudio de temas espirituales, el ejercicio físico y el esparcimiento, y un período de soledad y silencio.

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Sirviendo a la misión mundial de SRF

La Orden monástica de SRF presta servicios a la obra espiritual y humanitaria de la sociedad en todo el mundo a través de numerosas actividades, tales como:

Publicar (a través de diversos medios de difusión) los escritos y las charlas grabadas de Paramahansaji y de sus discípulos directos

Ofrecer orientación espiritual

Dirigir los oficios en los templos, guiar los retiros y realizar periódicamente giras de conferencias

Gestionar la administración de los más de 600 centros y grupos en todo el mundo

Ocuparse del mantenimiento de los edificios, jardines de meditación y ashrams de SRF

Supervisar la distribución de las Lecciones de SRF, los libros (tanto en formato de papel como electrónico) y las grabaciones que publica SRF

Llevar a cabo las numerosas tareas administrativas, de oficina y de otro tipo, que requiere el correcto funcionamiento de una organización religiosa de alcance internacional

Si bien es cierto que se utilizan métodos modernos para realizar estas variadas actividades, no lo es menos que el principio rector en todos los casos es preservar el espíritu y la pureza de la misión especial que la sucesión de Gurús de SRF encomendara desarrollar en el mundo a Paramahansa Yogananda. La suprema vocación de todos y cada uno de los monjes y monjas de Self-Realization Fellowship es incrementar diariamente su sintonía con Dios, lo cual hace posible que presten sus servicios con compasión y comprensión hacia todos. 

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«Cada vez me doy más cuenta de la bendición que supone vivir, servir y tener libertad para buscar a Dios en los ashrams de mi gurú, rodeado de almas muy sinceras y entregadas».

Un monje que lleva siete años en el ashram

Las cuatro etapas de la vida monástica

«Aquí a tus pies deposito

mi vida, mis brazos y piernas, mis palabras y pensamientos,

porque son Tuyos, porque Tuyos son».  

— Paramahansa Yogananda


La Orden monástica de Self-Realization Fellowship comprende cuatro etapas, cada una de las cuales conduce progresivamente a una mayor y más profunda aceptación de la vida de renunciamiento y de los votos monásticos. Su duración no está determinada de antemano: en cada etapa, el candidato es considerado individualmente, y se tienen en cuenta tanto su crecimiento espiritual como su aptitud y disposición para dedicarse plenamente a la vida monástica.

Postulantado

La primera etapa es el postulantado, que suele durar unos dos años. En la rutina diaria del postulante están siempre presentes la meditación ―individual y en grupo―, el servicio ―en el área que cada uno tenga asignada― y el estudio de temas espirituales. El programa de esta etapa está diseñado para aportar al candidato una comprensión lo más completa posible del ideal de la renunciación y de la forma de vida monástica. La formación que recibe tiene por objeto afianzar en él hábitos y actitudes que le ayuden a profundizar su vida espiritual y, en particular, su sintonía con Dios y con el Gurú. En esta etapa, el postulante puede calibrar hasta qué punto es intenso su deseo de seguir el sendero de la renunciación; al mismo tiempo, los responsables de su bienestar espiritual tienen la oportunidad de ayudarle a alcanzar una comprensión cada vez más profunda de la vida monástica.

Noviciado

Cuando los consejeros, de acuerdo con el postulante, están firmemente convencidos de que éste tiene buenas aptitudes para la vida del ashram, se le propone profesar el voto de novicio, dando por concluida la etapa anterior. Al acceder al noviciado, el renunciante se compromete más formalmente a vivir según el cuádruple voto de la Orden monástica de Self-Realization Fellowship mientras resida en alguno de los ashrams de la Orden. Durante esta etapa, se espera del novicio que lleve a la práctica todo cuanto aprendió en el postulantado, mostrando así tener una comprensión cada vez mayor de lo que es un discípulo monástico.

Brahmacharya

Si, al cabo de los años, el novicio ha demostrado un deseo más intenso de dedicar por completo su vida al servicio de Dios como miembro de la Orden, y si tiene las aptitudes requeridas, se le propone profesar el voto de brahmacharya. (Brahmacharya es un término sánscrito que hace referencia a la autodisciplina y al control de los pensamientos y de las acciones con el propósito de alcanzar la unión con el Espíritu). Al hacer este voto, el discípulo manifiesta su férrea intención de vincularse definitivamente a la Orden monástica y de cumplir fielmente hasta la muerte los votos de sencillez, celibato, obediencia y lealtad.

A partir de ese momento los monjes reciben el título de brahmachari, y las monjas, de brahmacharini. Dejan de utilizar el apellido y, en el interior del ashram, se les designa por el título y el nombre de pila (por ejemplo: «Brahmachari Juan», «Brahmacharini María»). El brahmachari, o la brahmacharini, asume mayores responsabilidades en el ashram: puede dirigir los oficios en los templos o desempeñar otras funciones, según le indiquen los responsables de su orientación espiritual.

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Sannyas

La última etapa se inicia con la profesión del voto de sannyas, que supone la renunciación completa: el discípulo se compromete de por vida a servir a Dios, al Gurú, a los Paramgurús y a Self-Realization Fellowship cumpliendo los votos monásticos, y promete obediencia y absoluta fidelidad a los ideales de SRF, que observará como monje, o monja, de la Orden monástica de Self-Realization Fellowship. Este voto significa que el alma está dispuesta a abandonar todos los deseos mundanos con el fin de vivir sólo para Dios, sirviéndole en el sendero de Self-Realization Fellowship con dedicación y lealtad incondicionales, y es análogo al que profesan los miembros de la antigua Orden de los Swamis de la India. El renunciante profesa el voto de sannyas después de muchos años de vida monástica, y tras haber demostrado a los superiores de la Orden y, en especial, a sí mismo, que está preparado para asumir el compromiso definitivo. Se le confiere entonces un nombre monástico de origen sánscrito, que representa algún ideal o cualidad espirituales que debe manifestar o alcanzar. El monje ―sanyasin― es designado como Hermano (en la India, Swami) seguido del nombre monástico; la monja ―sanyasini―, como Hermana (en la India, Mai) más el correspondiente nombre monástico.

La completa dedicación que el sanyasin, o la sanyasini, ha ofrecido a Dios de su vida y de su ser le impulsa a perfeccionar cada vez más su carácter, su espíritu de servicio y, principalmente, su amor a Dios, puesto que ha asumido una responsabilidad sagrada: la de ser ejemplo de los elevados ideales contenidos en las enseñanzas de Paramahansa Yogananda, difundidos a través de la organización por él fundada; y, de esa forma, inspirar a otras personas y animarlas en su búsqueda divina.

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¿Ha oído la llamada divina?

La vocación monástica

«Sumerge tu mente en Mí; conviértete en mi devoto; renuncia por Mí a todas las cosas; inclínate ante Mí. Eres amado por Mí y, por eso, en verdad Yo te prometo que tú llegarás a Mí. Abandonando todos los otros dharmas (deberes), concéntrate sólo en Mí».

Bhagavad Guita

¿Siente que a su corazón le atrae una vida consagrada por entero a Dios y al Gurú, y al servicio de su misión divina? 

¿Anhela formar parte de una comunidad de almas que buscan a Dios esforzándose juntas por alcanzar la Meta suprema?  

En ese caso, tal vez quiera tomar en consideración la vida de renunciante como respuesta a la llamada interior de su alma.

Los requisitos generales que debe reunir el candidato que aspire a ingresar en la Orden monástica de Self-Realization Fellowship (en cada caso se toman en consideración sus circunstancias y aptitudes concretas) son los siguientes:

Vivir en un ashram de SRF ofrece la bendita oportunidad de poder hacer más profunda la relación personal con Dios, al mismo tiempo que uno presta servicio en la obra humanitaria de alcance mundial de Paramahansa Yogananda formando parte de una comunidad que proporciona apoyo espiritual.

Invitación para ponerse en contacto con nosotros

Para obtener más información respecto a la oportunidad de vivir una vida dedicada a la autosuperación, la meditación y el servicio a la humanidad en los ashrams de Paramahansa Yogananda, le invitamos a ponerse en contacto con nosotros.

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Sannyas: Una vida monástica consagrada a Dios

Hace un siglo, en julio de 1915, Paramahansa Yogananda fue ordenado monje de la antigua Orden de los Swamis, originaria de la India, cuando hizo ante su gurú, Swami Sri Yukteswar, los votos de sannyas (renunciación al mundo) en Serampore, India. Este acontecimiento no sólo señaló un punto de inflexión en la vida de Mukunda Lal Ghosh ―que en ese momento, a la edad de 22 años, se convirtió en Swami Yogananda Giri―, sino que fue un presagio de la influencia que tendría sobre la naciente espiritualidad universal del siglo XX, y en el futuro, sobre todo porque él estableció la tradición monástica como parte de su imperecedero legado.

Sannyas Anandamoy With New Initiates Into The Swami Order
Swami Anandamoy Giri (fila del frente, en el centro) con los nuevos iniciados de la Orden de los Swamis, flanqueados por los Swamis Achalananda Giri (de pie a la izquierda) y Vishwananda Giri (de pie a la derecha), en la Sede Internacional de SRF, 2006.

En la actualidad, la antigua Orden de los Swamis a la que perteneció Paramahansa Yogananda florece profusamente en las comunidades monásticas de Self-Realization Fellowship, formadas por monjes y monjas provenientes del mundo entero. Tal como se ilustra en AWAKE [¡Despierta!], el documental sobre la vida de Yoganandaji (estrenado en 2014), esta orden monástica sostiene el crecimiento global de SRF y ayuda a difundir el yoga más extensamente en todas las naciones.

Paramahansaji describió con estas palabras la orden monástica que él fundó: «En lo que se refiere a mi propia persona, tal renunciación completa como monje de la Orden de los Swamis era la única respuesta posible al ardiente deseo de mi corazón de consagrar mi vida por entero a Dios, sin comprometerla con ninguna atadura mundana. […]

»Como monje, he ofrendado mi vida sin reservas al servicio de Dios y a hacer despertar espiritualmente el corazón de los hombres con el mensaje divino. Para quienes se hallan en el mismo sendero que yo he seguido y se sienten también atraídos hacia la renunciación completa con el fin de buscar y servir a Dios mediante los ideales yóguicos de la meditación y de las acciones prescritas por el deber, he perpetuado en la Orden monástica de Self-Realization Fellowship/Yogoda Satsanga Society of India la sucesión de sannyas en la Orden de Shankara, en la cual ingresé cuando recibí de mi Gurú los sagrados votos de swami. La obra organizativa que Dios, mi Gurú y mis Paramgurús han emprendido a través de mí continuarán llevándola a cabo aquellos que han dedicado su vida a los más elevados objetivos de renunciación y amor a Dios».

Sannyas Nuns Chapel
Las monjas se reúnen en el Ashram Gyanamata, en la Sede Central, para realizar una ceremonia especial en honor de Lahiri Mahasaya. La vida comunitaria en el monasterio incluye la práctica diaria de la meditación colectiva y prestar servicio en la obra espiritual y humanitaria mundial de Paramahansa Yogananda.

«Me ordeno monje de la Orden de los Swamis»

Paramahansa Yogananda

(Extractos de Autobiografía de un yogui)


Yogananda And Sri Yukteswar 1935 Py 3505 C 18 034 E

«Maestro, mi padre está ansioso de que yo ocupe un puesto de responsabilidad en el Ferrocarril de Bengala-Nagpur. Pero yo lo he rehusado decididamente. ―Y añadí, esperanzado―: Señor, ¿no podría usted hacerme monje de la Orden de los Swamis?». ―Contemplé implorante a mi maestro [Swami Sri Yukteswar]. En años anteriores, con el objeto de probar el alcance de mi determinación, él no había querido oír mi súplica. Ahora, sin embargo, sonrió afablemente.

«Muy bien, mañana te iniciaré en la Orden de los Swamis. ―Y prosiguió diciendo con calma―: Mucho me alegro de que hayas persistido en tu deseo de hacerte monje. Lahiri Mahasaya decía con frecuencia: “Si no invitas a Dios para que sea tu huésped de verano, tampoco acudirá en el invierno de tu vida”».

«Querido Maestro, yo nunca vacilaría en mis propósitos de llegar a pertenecer a la Orden de los Swamis como su reverencia misma». ―Le sonreí con profundo afecto. […]

Asignarle a Dios un lugar secundario en la vida era para mí inconcebible. Él es el único Dueño del cosmos, y silenciosamente derrama sus dones sobre nosotros, vida tras vida. Hay una sola ofrenda que cada ser humano tiene el poder de retener o de dar libremente: su amor a Dios. […]

El día siguiente fue uno de los más memorables de mi vida. Recuerdo que era jueves y lucía un sol resplandeciente; corría el mes de julio de 1915, y habían transcurrido pocas semanas desde que recibiera mi título universitario. En un balcón interior de la ermita de Serampore, mi maestro empapó una pieza de seda blanca en una tintura ocre, el color tradicional de la Orden de los Swamis. Después de que la tela se hubo secado, mi maestro me envolvió en ella, a la manera de la túnica del renunciante. […]

Cuando me arrodillé ante Sri Yukteswar, y le oí por primera vez pronunciar mi nuevo nombre, mi corazón se desbordó de agradecimiento. ¡Con cuánto amor había él trabajado sin descanso para que el muchacho Mukunda se transformara algún día en el monje Yogananda!

Luego, gozosamente canté unos versos del largo canto sánscrito del Señor Shankara:

Ni mente, ni intelecto, ni ego, ni sentimiento; ni cielo, ni tierra, ni metales soy. ¡Yo soy Él, yo soy Él, Espíritu Bendito, yo soy Él! Ni nacimiento, ni muerte, ni casta tengo; padre y madre no los tengo. ¡Yo soy Él, yo soy Él, Espíritu Bendito, yo soy Él! Carezco de forma, más allá de toda fantasía, e impregno toda ramificación de la vida entera. Cautiverio no temo, libre soy, siempre libre. ¡Yo soy Él, yo soy Él, Espíritu Bendito, yo soy Él!

Cómo llegó a Occidente la Orden de los Swamis

Antes de que Paramahansa Yogananda viajase a Estados Unidos en 1920, otros swamis pioneros provenientes de la India, como Swami Ram Tirtha y Swami Vivekananda, habían llevado a cabo visitas breves a Estados Unidos y habían hablado acerca del Yoga y el Vedanta en Occidente. Swami Vivekananda y sus condiscípulos de la Sociedad Vedanta de Sri Ramakrishna habían iniciado en forma individual incluso a algunos occidentales en la vida de sannyas a finales del siglo XIX. Pero fue Paramahansaji en el siglo XX quien organizó en monasterios un sistema de entrenamiento monástico, sucesión y propagación a través de las generaciones como jamás se había visto hasta entonces.

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Paramahansa Yogananda, con las manos elevadas, bendice a su amado discípulo James J. Lynn, a quien momentos antes le había conferido sannyas y el nombre monástico Rajarsi Janakananda; Sede Internacional de SRF/YSS, en los Ángeles, 25 de agosto de 1951.

En verdad, la misión específica de Paramahansaji de difundir la antigua ciencia de la meditación del Kriya Yoga en Occidente y en el mundo entero se encontraba totalmente relacionada con la histórica expansión de la Orden de los Swamis que él inició en Estados Unidos. Las raíces monásticas de la misión de Yogananda en relación con el Kriya Yoga se remontan al momento en que su gurú, Sri Yukteswar, conoció a Mahavatar Babaji, fundador del linaje del Kriya Yoga en los tiempos modernos. Babaji le ordenó primeramente a Lahiri Mahasaya, hombre de hogar y padre de familia, que iniciase el proceso de enseñar en forma pública la ciencia del Kriya, que había estado perdida durante centurias. Sri Yukteswar, al igual que su gurú, Lahiri Mahasaya, era hombre de hogar (aunque viudo) hasta que conoció a Mahavatar Babaji en una Kumbha Mela, en Allahabad, en 1894. Sri Yukteswar relata esa reunión del siguiente modo: «―Bienvenido, Swamiji» ―me dijo afectuosamente.

«Señor ―le contesté con énfasis―, yo no soy swami».

«Aquellos a quienes la Divinidad me señala para otorgarles el título de swami nunca lo desechan». ―El santo se dirigía a mí con sencillez, pero sus palabras resonaban con profunda convicción; en un instante me vi envuelto en una ola de bendición.

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En la Sede Central, Sri Daya Mata envuelve con la tela color ocre de sannyas a Swami Shyamananda, en 1970.

Babaji le dijo al nuevo swami: «Dentro de algunos años te enviaré a un discípulo a quien podrás adiestrar para la difusión del yoga en Occidente». Ese discípulo, por supuesto, era Paramahansa Yogananda, como se lo confirmó más tarde personalmente el Mahavatar a Paramahansaji. Al convertir a Sri Yukteswar en swami antes de enviarle a Yogananda para su entrenamiento, Babaji se aseguró de que la principal transmisión del Kriya Yoga en Occidente y en el mundo entero fuese a través de renunciantes consagrados pertenecientes a la antigua tradición monástica de la India.

Después de establecer la Sede Internacional de Self-Realization Fellowship en Los Ángeles (California), en 1925, Paramahansaji gradualmente comenzó a aceptar para su entrenamiento a varones y mujeres que acudían con el deseo de consagrar sus vidas por completo a la búsqueda de Dios. Con la llegada de Sri Daya Mata, Sri Gyanamata y otros discípulos pioneros profundamente dedicados, el ashram situado en la cima de Mount Washington se convirtió en el hogar de una familia de renunciantes en constante crecimiento, en quienes Paramahansaji inculcó el espíritu e ideales de la vida monástica que él mismo había abrazado y que tan perfectamente ejemplificaba. El Gurú también impartió a sus discípulos más cercanos ―aquellos a quienes había confiado la responsabilidad de velar por el futuro de su misión― instrucciones específicas acerca de la diseminación de sus enseñanzas y la continuidad de la obra espiritual y humanitaria mundial que él había iniciado. En la actualidad, el mismo profundo consejo espiritual y disciplina que él impartió a los residentes del ashram durante su vida es el legado que reciben las nuevas generaciones de monjes y monjas.

De ese modo, a través de Paramahansa Yogananda, la antigua Orden monástica de los Swamis, originada en la India, ha echado raíces profundas y duraderas en Estados Unidos. Además de conferir la iniciación a aquellos occidentales que estaban capacitados, Paramahansaji modificó la tradición ortodoxa en otro sentido: confirió los mismos votos sagrados de sannyas y los cargos de liderazgo espiritual a mujeres y varones ―una práctica inusual en su época―. De hecho, el primer discípulo de la Orden monástica de SRF a quien le confirió los votos de swami fue una mujer: Sri Daya Mata, quien más tarde sirvió como líder espiritual de SRF/YSS durante más de medio siglo.

Fue durante la presidencia de Sri Daya Mata cuando la máxima autoridad de la Orden de los Swamis de la India ―Su Santidad el Shankaracharya de Puri, Swami Bharati Krishna Tirtha― fue huésped de Self-Realization Fellowship durante su visita pionera de tres meses a Estados Unidos en 1958. Fue la primera vez en la historia de la India que un Shankaracharya (sucesor apostólico de Adi Shankara, reorganizador de la Orden de los Swamis en el siglo VIII) viajó a Occidente. El santo Shankaracharya sentía una profunda estima por Sri Daya Mata, y dio su bendición formal para que ella expandiese aún más la Orden de los Swamis en los ashrams de SRF que Paramahansa Yogananda había iniciado a instancias de Babaji. Después de regresar a la India, afirmó públicamente: «He encontrado en Self-Realization Fellowship la espiritualidad, servicio y amor más elevados. Sus representantes no sólo predican estos principios, sino que viven de acuerdo con ellos».

La expansión de la obra de Paramahansa Yogananda

Los discípulos monásticos de SRF promueven la obra de Paramahansaji prestando servicios en diversas funciones, que incluyen realizar anualmente giras de clases y conferencias por diversos países, dictar conferencias en la Convención anual de SRF, actuar como anfitriones en eventos sociales, llevar a cabo labores de oficina, administrar los templos, centros y grupos en todo el mundo, supervisar la publicación y distribución de los libros y grabaciones de SRF, y asesorar en temas espirituales a los buscadores de la verdad.

El Hermano Jayananda desempeña informalmente su papel como anfitrión de los miembros durante un retiro regional.
Las Hermanas Chinmayi y Amaravati intercambian opiniones con una monja más joven acerca de un proyecto administrativo.
El Hermano Ishtananda ofrece guía espiritual a los devotos.

«Dios primero, Dios siempre, sólo Dios»

Sri Mrinalini Mata

Extractos de comentarios que la anterior presidenta de Self-Realization Fellowship dirigió a los monjes y monjas de SRF

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Almas amadas:

En los últimos años hemos visto un rápido crecimiento de Self-Realization Fellowship, la obra de nuestro bendito gurú, la cual se está expandiendo e ingresando en una nueva era. Cuán a menudo recordamos las palabras que el Maestro nos dirigió hace muchos años a aquellos que habíamos venido a dedicar nuestra vida como discípulos monásticos: «Cuando haya abandonado este cuerpo, la organización será mi cuerpo, y todos ustedes serán mis manos, mis pies y mis palabras». ¡Qué bendita oportunidad! ¡Qué experiencia tan inmensamente liberadora constituye esta vida de consagración a Dios! Todo el que la abraza con sinceridad se convierte en un resplandeciente átomo del cuerpo del Maestro; cada uno hace una contribución necesaria a la obra, y con ella, la organización de Gurudeva puede llegar a los demás con su espíritu de amor divino.

El mundo ha perdido de vista, en gran medida, los criterios espirituales y el sentido de la moral. Aquellos que eligen el sendero monástico lo hacen en respuesta al deseo y la capacidad del alma de vivir una existencia que supera las normas materialistas habituales. Aun cuando relativamente pocas personas abrazan la vida monástica, quienes siguen esta vida de disciplinado esfuerzo ayudan a mantener los valores más elevados ante la mirada de las multitudes. La gente percibe en verdad algo diferente, especial, que proviene de la pureza de una vida dedicada únicamente a Dios. Cumplir con los votos de simplicidad, obediencia, castidad y lealtad, así como perseverar en la meditación y tratar humildemente de perfeccionarse, produce enormes cambios en el devoto. Incluso la pequeña forma corporal en que reside se espiritualiza de manera notable. Las otras personas no pueden explicar cuál es el cambio, pero perciben que hay en el aura del devoto algo que las eleva y les habla de Dios. El devoto humilde no hace alarde de ello; en realidad, tal vez ni siquiera se da cuenta de que esto ocurre.

No existe mayor vocación, mayor éxito que uno pueda alcanzar, ni mayor fama a los ojos de la eternidad, que dedicar nuestra vida al sendero espiritual. Aquel que logra este objetivo, que entrega su servicio desde el alma, en sintonía con Dios y con el Gurú, en forma silenciosa y sin saberlo transforma a miles en el mundo. Algún día, ese devoto, ante la presencia de Dios, mirará hacia atrás y dirá: «¡Oh, lo que la Madre Divina y Gurudeva hicieron con mi pequeña e insignificante vida!». El crecimiento que la obra del Maestro ha tenido a través de todos estos años se debe a que quienes constituyen su familia espiritual ―la comunidad monástica y los numerosos devotos discípulos que son personas de hogar― han dedicado su vida a convertirse en ejemplos vivientes de las enseñanzas de Guruji y de su espíritu.

El Maestro es la vida y el corazón de Self-Realization Fellowship. En sus ashrams, absorbemos su espíritu en nuestra diaria vida. Los monjes y monjas del Maestro aprenden ―en su comportamiento, en su conducta, en su pensamiento, en toda su conciencia, sin importar adónde los lleven sus responsabilidades― a recordar siempre: «Me he entregado a un ideal, al mismo criterio espiritual que abrigó mi gurú en su vida: Dios primero, Dios siempre, sólo Dios». Guruji le hace llegar constantemente sus bendiciones a aquel cuya vida se halla realmente consagrada a este ideal, y tal devoto se convierte en un instrumento adecuado que el Maestro puede utilizar para servir a otras personas, alguien a través de cuya vida Gurudeva puede expresar el amor divino, la comprensión y protección de Dios, la misericordia de Jesús, la sabiduría de Krishna, y todas las demás cualidades divinas que él manifestó tan bellamente, tan gozosamente, en su propia vida. ¡Cuán bendecidos somos de tener la oportunidad, no sólo de trabajar en pos de nuestra propia liberación en nuestros ashrams que él fundó, sino de perpetuar, de este modo, el divino designio que nuestro Gurudeva trajo para la liberación de las almas y la elevación de la humanidad.

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En una visita informal a las monjas, en la Sede Central, Mrinalini Mata (sentada en el extremo derecho) rememora los primeros años de su entrenamiento y discipulado bajo la guía de Paramahansa Yogananda.

Invitación

A fin de recibir mayor información sobre la vida monástica, invitamos a comunicarse con la Sede Central de Self-Realization Fellowship a varones y mujeres solteros que se encuentren libres de obligaciones familiares y sientan el sincero deseo de dedicar su vida a la búsqueda de Dios, sirviéndole como monjes o monjas en las comunidades monásticas de SRF.

¿Está interesado en saber más acerca de la vida monástica?

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