La dicha como nuestra motivación

Preferir buscar el gozo verdadero que vanamente deseamos hallar en nuestros logros exteriores

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«En toda tu búsqueda de cosas diferentes y por medio de la satisfacción de tus deseos, en realidad estás buscando —directa o indirectamente— la felicidad. […] Pero, entonces, ¿por qué no buscar directamente el gozo?».

Paramahansa Yogananda

En su primera conferencia en América, y en su libro La ciencia de la religión, Paramahansa Yogananda presentó a los occidentales el antiguo concepto védico de Dios como Sat-Chit-Ananda: la Dicha siempre existente, siempre consciente y eternamente renovada.

Detrás de los esfuerzos que hacemos por satisfacer todos nuestros diversos deseos, ¿no existe acaso un anhelo más básico de la felicidad misma, y el correspondiente deseo de eliminar el sufrimiento? Paramahansaji invitaba a los que asistían a sus charlas públicas, y a quienes más tarde se convertirían en estudiantes de sus enseñanzas del Kriya Yoga, a encontrar directamente esa felicidad, utilizando el método científico de la meditación yؚóguica para buscar dentro de ellos mismos la bienaventuranza del Espíritu.

Al hablar acerca de la posibilidad de conocer a Dios como Gozo en la meditación, Paramahansaji dijo: «A Dios puede percibírsele en la serenidad del alma. En el estado de Gozo Supremo experimentamos su Ser. Y no existe ninguna otra prueba directa de su existencia. Es en Él, manifestado como Gozo Supremo, en quien nuestras esperanzas y aspiraciones espirituales encuentran su realización; y nuestra devoción y nuestro amor hallan en Él su objeto».

«Lo que todos buscamos es un gozo que cambie rítmicamente todo el tiempo y, sin embargo, permanezca inmutable en sí mismo, como un actor que entretiene con sus diferentes papeles y actuaciones. Ese gozo puede encontrarse únicamente mediante la práctica regular y profunda de la meditación. Sólo la fuente interior de inmutable y siempre renovado gozo puede calmar nuestra sed. Por su propia naturaleza, esta dicha divina es el único deleite que jamás puede cansar a la mente o incitarnos a que queramos cambiarlo por otra cosa».

Paramahansa Yogananda

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