La devoción y el «elemento personal en la búsqueda de Dios»

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Paramahansa Yogananda declaró: «El Kriya Yoga más la devoción: funciona como las matemáticas; no puede fallar».

A quien comienza a practicar yoga y sus técnicas de meditación, tales como las que se imparten en el sendero del Kriya Yoga, SRF le recuerda la necesidad de cultivar una relación profunda y duradera con el aspecto de la Divinidad que más conmueva el propio corazón. Después de todo, como dejó claro Paramahansaji: «Existe un elemento personal en la búsqueda de Dios que es más importante que el dominar toda la ciencia del Yoga». Debemos seguir la ciencia yóguica para llegar a la puerta del Infinito, pero luego nuestro amor, nuestro anhelo personal, es necesario para que Dios nos haga pasar por esa puerta.

Usted quizá prefiera pensar en Dios como Padre Celestial, o como Madre Divina, o Amigo, o Bienamado.  Hay quienes se sienten atraídos a ver a Dios manifestado en un verdadero gurú o encarnación divina como Cristo o Krishna, o tienden hacia un aspecto más sin forma como el Amor Infinito, la Bienaventuranza o la Sabiduría. Sea cual fuere la imagen de la Divinidad que más conmueva su corazón, busque ese aspecto sin reservas, con la certeza de que, en la devoción a Dios y en la unión final con Él, usted satisfará un anhelo que nada más puede colmar.

Paramahansaji decía que «Dios escucha el lenguaje de tu corazón, el lenguaje que surge de las profundidades de tu ser». Él sugería que, después de practicar las técnicas de meditación y de dedicar tiempo para estar absorto en la quietud que sobreviene, uno debería hablarle a la Divinidad sin formalismos, sin ostentación, sino más bien con sencillez, con el amor del corazón. Podría llamar a la Madre Cósmica como su hijo, diciéndole: «Revélate, revélate». O tal vez desee hacerle preguntas a la Inteligencia Divina, buscando sinceramente orientación sobre los asuntos más urgentes de su vida.

La ciencia de la meditación yóguica, que es la base de las enseñanzas del Raja Yoga, nos hace comulgar directamente con Dios. En ese estado de verdadera receptividad, nos permitimos ser espontáneos en lo que comunicamos desde las profundidades de nuestro ser, dejando que el corazón, la mente y el alma se expresen de una manera del todo personal. Naturalmente, con el tiempo, esa conversación se transformará en la más sublime expresión de amor mutuo.

En las siguientes palabras de Paramahansaji, todo aquel que recorra el sendero espiritual escuchará una promesa resonante y confortadora, sea cual sea el aspecto de Dios que considere más atractivo: «En Él encontrarás el amor de todos los corazones, en Él hallarás la plenitud. Todo lo que el mundo te da y luego te arrebata, dejándote sumido en el dolor y la desilusión, lo encontrarás en Dios, de una forma mucho más elevada y sin ningún pesar asociado».

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