Introducción:
Paramahansa Yogananda inicia su Autobiografía de un yogui con estas palabras: «La búsqueda de las verdades supremas, unida a la concomitante relación entre el discípulo y su gurú, han constituido desde siempre los rasgos distintivos de la cultura de la India».
La búsqueda de Paramahansaji para encontrar la verdad lo condujo a Swami Sri Yukteswar, el gurú iluminado que lo entrenó con infinito esmero en las antiguas y transformadoras enseñanzas del yoga y lo preparó para llevar al mundo la ciencia liberadora del alma del Kriya Yoga. Paramahansaji comentó acerca de Sri Yukteswar: «Nunca hallé la verdadera felicidad y libertad hasta que encontré a mi Gurú, quien estaba interesado espiritualmente en mí y poseía la sabiduría para guiarme».
A continuación, se presentan inspiradoras enseñanzas de Paramahansaji sobre el valor incalculable de aprender de quien conoce al Ser Infinito y puede conducir a otros a lograr ese despertar de la conciencia.
De las conferencias y escritos de Paramahansa Yogananda:
La relación entre gurú y discípulo constituye la expresión más elevada de amistad, porque se basa en el amor divino e incondicional y en la sabiduría. Es la relación más sagrada y noble que existe.
Busqué por toda la India un genuino maestro. Investigué en libros; viajé de un templo a otro, de un lugar sagrado a otro; pero mis dudas me seguían por todas partes. Sin embargo, cuando encontré a aquel que conocía a Dios —es decir, mi gurú, Sri Yukteswarji—, y contemplé el espíritu divino en sus ojos, la incertidumbre desapareció. A través de su bendición, mi vida entera cambió. Por este motivo hago tanto hincapié en la importancia de seguir a un verdadero gurú y sus enseñanzas. […] Al seguir a mi gurú incondicionalmente, encontré a Dios.
Las verdades escriturales que conocemos sólo a través de la lectura son como pequeñas semillas de aspecto insignificante: su poder y su cualidad de otorgar la sabiduría sólo se manifiestan cuando las vemos convertirse en los inmensos árboles de las vidas humanas santificadas, cargadas con los frutos del amor divino, en el huerto de la realización del Ser.
El sendero seguido por un santo dotado de la realización del Ser puede ser recorrido con confianza por cualquier aspirante espiritual. Quien emula de todo corazón la vida ejemplar y las enseñanzas de un gurú alcanzará ciertamente la misma meta de la realización del Ser.
La comunión divina es el criterio fundamental de la religión. Así me lo enseñó mi gurú, y por esa razón lo seguí incondicionalmente y de todo corazón. Gracias a sus enseñanzas, disfruto de la sagrada comunión con el Señor en cada momento de mi existencia. Esto es lo que la religión debe ser.
Muchas personas aseguran que está mal rendir culto a personalidades, pero eso no es necesariamente cierto. Si le rindes culto sólo a la forma física y las características de una gran alma sin estar en sintonía con el significado y la inspiración de su vida, eso es idolatría. Sin embargo, ¿cómo podrías desarrollar el amor por Dios sin conocer primero alguna de sus cualidades divinas expresadas en quienes lo han conocido y manifestado, como el señor Jesús o el señor Krishna?
Detrás de la ola está el océano. Al reverenciar a las olas de las vidas divinas, llegamos a contemplar el océano del Espíritu detrás de ellas. Tal es la labor del gurú: Dios te envía a alguien para que te muestre el camino. El propósito de alguien así es dirigir tu atención hacia Dios.
Les invitamos a leer también un extracto del capítulo «Años en la ermita de mi maestro», de Autobiografía de un yogui, en donde se relata cómo Swami Sri Yukteswar aprovechó la intrusión de mosquitos al ashram para enseñar a Paramahansaji lecciones clave durante los primeros años de su entrenamiento, cuando era un joven discípulo.